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:: Mecánica :: Mantenimiento y revisiones
   
   
 

En este apartado pretendemos darte unas nociones básicas del mantenimiento de tu buggy. Siguiendo estas recomendaciones seguro que alargas su vida y te evitas más de un problema.

 
 

Los buggies son vehículos que sufren mucho debido a las vibraciones que genera el propio motor y las ocasionadas al circular por vías no asfaltadas. Dependiendo del uso que le des, tendrás que realizar estas mínimas revisiones que te aconsejamos, con más o menos frecuencia:

   
 

Puntos de engrase

   
 

Los puntos de engrase son unos mecanismos fijos que hay en el buggy que permiten introducir, con la ayuda de una pistola dispensadora, un lubricante (normalmente grasa) en las intersecciones de ciertos ejes que presentan movimiento.

Hay que asegurarse de tener bien engrasados estos puntos para reducir la fricción y evitar así desgarros y roturas.

 
 

Ajustes de tuercas

   
 

Debido a las vibraciones es necesario revisar periódicamente que las tuercas están bien ajustadas. Te aconsejamos introducir pasadores de fuerza si no los tienen.

   
 

Dependiendo del modelo de buggy que tengas, los materiales utilizados por el fabricante pueden ser de baja calidad así que te recomendamos cambiar los tornillos y las tuercas por unos más fiables.

   
 

Líquido refrigerante

   
 

El líquido refrigerante es un compuesto químico que se utiliza para servir de medio transmisor del calor al radiador.

 

 

 
Es aconsejable utilizar el que recomiende el fabricante, vigilando que esté entre los niveles mínimo y máximo. En caso de apuro puedes introducir un poco de agua pero no abuses de su uso.
   
 

Si tienes tu buggy en una zona de temperaturas extremas, deberías poner un refrigerante con el punto de congelación inferior a las temperaturas del ambiente y con el calor latente de evaporación lo más alto posible para absorber grandes cantidades de calor.

   
 

Salida de humos

   
 
Antes de ponerte en marcha, revisa que el tubo de escape no esté obstruido. Así mismo comprueba que no tenga residuos sospechosos ni tenga líquido acumulado. Ten cuidado en hacerlo con el motor en frío ya que te puedes quemar.
 

 

 

Filtro de aire

   
 

Revisa el manual técnico proporcionado por tu fabricante para localizar el filtro del aire. Una vez que lo tengas ubicado comprueba que no haya restos de carbonilla en el tubo de vaciado.

   
 

El filtro hay que limpiarlo según las indicaciones del fabricante pero si vas con el buggy por zonas de mucho polvo posiblemente tengas que limpiar el filtro más a menudo.

   
 

Niveles de aceite

   
 

Antes de empezar la marcha es muy importante comprobar el nivel de aceite, asegurándote que está dentro de los límites. Si fuera necesario, hay que rellenarlo con el mismo aceite que tiene el depósito. ¡No mezcles los aceites!

   
 

Si tienes que rellenarlo muy a menudo, comprueba que no tengas fugas.

   
 

No olvides que también hay que cambiar el aceite.

   
 

Revisión de la dirección

   
 

Revisa todo el sistema de la dirección; comprueba que no tienes holguras en los cardanes ni en las sujeciones. Aprieta bien las tuercas y si tienes algún punto de engrase, no te olvides de engrasarlo.

   
 

Ajustes de la suspensión

   
 

La suspensión es un elemento imprescindible que no puedes olvidar en tus revisiones. Comprueba que está bien ajustado y que no presenta ningún desperfecto o desgarro.

En muchos modelos se puede regular mediante un sistema de tuercas. Hay otros modelos que tienen depósitos de aceite o de gas, comprueba que no tienes fugas.

Si en algún salto llegas a su tope, comprueba que funciona correctamente antes de volver a ponerte en marcha.

 

 

 

Presión de las ruedas

   
 

Revisa que la presión de todas las ruedas sea la apropiada según las especificaciones de cada modelo.

   
 

Desgastes de las ruedas

 
 

Dedícale unos minutos a comprobar el estado de las ruedas. Verifica que no tienes cortes o mordidas que puedan ser peligrosas.

   
 

Tensado de cadenas

   
 

Si tu buggy tiene transmisión por cadenas, tendrás que ajustarla cada vez que la veas destensada. Es una tarea un poco laboriosa pero seguro que lo notarás en la conducción.

Si tienes dobles cadenas, intenta que estén igualmente tensadas.

   
 

Pastillas de frenos

   
 

Fundamental tenerlas al día. Revisa el desgaste y no dudes en cambiarlas.

   
 

Antes de ponerte en marcha comprueba que no tengas restos de forraje entre las pastillas o en los discos.

   
 

Líquido de frenos

   
 

En el caso de tener frenos hidráulicos, la fuerza del frenado se transmite a través del líquido de frenos hasta las pastillas que aprietan el disco.

   
 
Si descuidas este líquido tendrás serios problemas a la hora de frenar, así que comprueba que el nivel sea el correcto y si lo tienes que cambiar, utiliza el recomendado por el fabricante. Normalmente el nivel del líquido de frenos se mide con una burbuja que hay en el interior del depósito y se puede ver desde el exterior.
 

 

   
 

Motor

   
 

Este es un apartado un poco más complejo que requiere más conocimientos en mecánica así que nos vamos a centrar en recomendarte que revises todo lo que está a simple vista.

   
 

Comprueba que todos los tubos de interconexión (son unos tubos de plástico no rígidos y con un diámetro pequeño) están bien ajustados y que no tienen fugas.

   
 

Cinturones y asientos

 

 

 

Revisa el sistema de anclaje de los cinturones, ajustando las tuercas de sujeción al bastidor y verificando que no tengas desgaste del material propio del cinturón.

Los asientos suelen ir atornillados a un soporte que se apoya sobre el bastidor o bien van directamente sobre éste. En cualquier caso comprueba que esté todo bien apretado y no tengas holguras.

   
  Luces
   
 
Comprueba que todas las luces te funcionan, sobre todo las de freno. Para cambiar las bombillas el mecanismo suele ser muy sencillo.